Cada vez es mayor la utilización de las calizas (aporte de calcio)
como ingrediente en la formulación para los piensos minerales
complementarios para la cría de animales y aves.
Esta alimentación científica contribuye a un
rápido y saludable crecimiento. Debido a que los huesos están
casi enteramente compuestos de calcio y fósforo, es lógico que
estos dos elementos sean los principales componentes de los piensos minerales.
Las principales fuentes de calcio para los piensos minerales son la caliza de
alto contenido en calcio (contenido mínimo en CaCO3 del 97%) finamente molida
o micronizada, la harina de huesos y el fosfato bicálcico en este orden.
Normalmente el calcio se añade en mayor proporción que el fósforo.
Por ejemplo, la producción óptima de una vaca lechera corresponde a 2,7 g
de calcio y 2,0 g de fósforo por litro de leche producida.
En las explotaciones avícolas, se consumen calizas en formas granulares. Los
granos quedan alojados en el buche de las aves con el fin de ayudar a la trituración
de los alimentos ingeridos. Existe una clara preferencia para los carbonatos cálcicos
(CaCO3) debido a que el calcio es absorbido por las aves fortaleciendo la cáscara de
los huevos y mejorando su formación. Las calizas dolomíticas no se emplean ya que
se concede poco valor al magnesio (Mg). Generalmente, este elemento se suministra como laxante
en forma de SO4Mg (sal epsom- epsomita).