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| Pintura de cal realizada por Mirene Pastrena |
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La cal es uno de los materiales más nobles que ha
utilizado el hombre desde milenios. Los restos más
antiguos son los frescos de la ciudad de Catal Hüyük
que datan del sexto milenio antes de nuestra era. Los romanos
recogieron la experiencia de los palacios asirios, los estucos
egipcios y los hermosos enlucidos griegos y explotaron al máximo
sus cualidades como material de construcción.
La utilización del cemento de forma exclusiva en la restauración
está siendo reemplazada por la cal por los expertos, que reivindican su
empleo para rehabilitar nuestro patrimonio.
La cal en pasta se emplea como base para la realización de morteros
que se aplicarán como enfoscado o estuco. La característica
más importante del mortero de cal es que una vez puesto en obra (como
rejuntado, enfoscado o estuco), va endureciéndose por recabonatación
hasta convertirse en una costra pétrea de escasos milímetros de
espesor que se hace cada vez más resistente.
En este proceso de recarbonatación de la cal, la cal hidratada en contacto
con el gas carbónico del aire, se transforma en carbonato de calcio (CaCO3),
es decir, vuelve a ser la piedra con la que se iniciaba el ciclo. Con un proceso
de apagado controlado, la cal no variará de volumen al endurecerse por
carbonatación en el aire. La perfecta estanqueidad de las juntas, la ausencia
de retracción y la cualidad de endurecerse con el tiempo, convierten al
mortero de cal en un excelente aislante térmico y acústico, que
impide la penetración del agua y en caso de incendios no genera humo.
En cuanto a los acabados, las posibilidades son infinitas. Al ser un material muy
maleable, antes de que endurezca puede ser trabajado con todo tipo de herramientas,
consiguiendo la apariencia de sillares abujardados, almohadillados, pulidos... y
admite una amplia gama de colores e incluso la figuración, a fin de imitar
un simple aparejo de ladrillo, de relucientes mármoles o acoger la pincelada
suelta de los grandes fresquistas.
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